Correr un maratón no es sólo una prueba de entrenamiento, es una prueba de alimentación. A lo largo de 26,2 millas, tu cuerpo necesitará más energía e hidratación de la que el entrenamiento puede proporcionar por sí solo. Un plan de alimentación adecuado puede marcar la diferencia entre superar los últimos kilómetros con fuerza o estrellarse contra el muro. Con una nutrición inteligente, puedes mantenerte fuerte, constante y confiado hasta la línea de meta.
